Me llamo Felix Picherer y soy el fundador de Chiemgauer Schneidebretter.
Mi viaje comenzó a los 15 años, con un trozo de madera, una idea y mucha curiosidad.
A los 18 años fundé mi empresa. Hoy, casi cinco años después, nuestras tablas de cortar hechas a mano se encuentran en cocinas de todo el mundo.
Lo que empezó como un experimento en el taller se convirtió en una pasión y una misión de vida.
Antes de tomar este camino, estuve muchos años en el deporte de alto rendimiento, como portero en el centro de formación de jóvenes talentos, en las ligas más altas del fútbol juvenil. Allí aprendí lo que significan la disciplina, la actitud y la responsabilidad.
Estos valores los vivo hoy en cada producto que sale de nuestro taller.
Porque Chiemgauer Schneidebretter es más que un nombre: es mi fundamento.